miércoles, 18 de mayo de 2011

Tipos:

En las familias. La forma más común
de violencia contra la mujer es la violencia en el hogar o en
la familia.
Las investigaciones
demuestran sistemáticamente que una mujer tiene mayor probabilidad
de ser lastimada, violada o asesinada por su compañero
actual o anterior que por otra persona.


Los hombres pueden patear, morder, abofetear, dar un
puñetazo o tratar de estrangular a sus esposas o
compañeras; les pueden infligir quemaduras o tirar
ácido en la cara; pegar o violar, con partes corporales y
objetos agudos; y usar armas letales
para apuñalarlas o dispararles.


Maltrato físico. Algunas mujeres pueden
creer que merecen las golpizas por alguna acción
equivocada de su parte. Otras mujeres se abstienen de hablar
sobre el maltrato porque temen que su compañero las
lastime aun más en represalia por revelar "secretos
familiares", o posiblemente por avergonzarse de su
situación. Además, en muchos países no
existen sanciones legales o sociales en los casos de violencia
perpetrada por un compañero íntimo.


Violación en una relación
íntima.
En muchas sociedades, la
mujer no define el coito forzado como una violación si
está casada o vive con el agresor. En algunos
países esto es condenado como delito penal. Las encuestas de
varios países indican que 10 a 15% de las mujeres informan
que sus parejas las obligan a tener relaciones sexuales. Entre
las mujeres que son agredidas físicamente en su
relación, las cifras son más altas.


Violencia sicológica o mental. Esta
incluye maltrato verbal en forma repetida, acoso reclusión
y privación de los recursos
físicos, financieros y personales. Para algunas mujeres,
los insultos incesantes y la tiranía que constituyen el
maltrato emocional quizá sean más dolorosos que los
ataques físicos, porque socavan eficazmente la seguridad y la
confianza de la mujer en sí misma. Un solo episodio de
violencia física puede intensificar enormemente el
significado y el impacto del maltrato emocional. Se ha informado
que las mujeres opinan que el peor aspecto de los malos tratos no
es la violencia misma sino la "tortura mental" y "vivir con miedo
y aterrorizada".


Mujeres bajo custodia. Con frecuencia, las
mujeres que ingresan a las prisiones ya han sido víctimas
de violencia. La violencia contra la mujer recluida en
instituciones y prisiones puede ser generalizada. La naturaleza del
maltrato puede abarcar desde el acoso físico o verbal
hasta la tortura sexual y física. Diversos informes sobre
las mujeres reclusas han revelado que los guardias las desnudan,
colocan grillos en sus tobillos e inspeccionan sus cavidades
corporales. Las mujeres de muchos países informan haber
sido violadas mientras se encontraban en centros de
detención.

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